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IPAKE +II

PARTE I

Por Ezequiel Sundblad

S 45 76  W 057 37 faltan trescientas cincuenta y cinco millas para Cape Pembroke la entrada Stanley/Puerto Argentino, llevamos una semana justa desde que salimos de Carmelo, Uruguay junto a Martín y Francisco en este viaje de vuelta al Sur.

Encontrar tiempo para poder escribir a veces se hace difícil, muchas veces por el exceso de trabajo otras por el movimiento del barco, así que aprovechando el día calmo y que la inspiración vino junto al aire frío, entro a mi cabina, prendo la compu y a laburar un rato 🙂

El mes pasado no llegué a escribir de tanto trabajo que tenía en el barco; fueron dos meses de locos, laburando como esclavo catorce horas al día, arrancaba seis y media y algunos días le daba hasta la una de la mañana. Recuperar un sesenta pies solo es una obra faraónica, contraté un ayudante que me duró una semana, no podía seguir el ritmo y al final tenía que rehacer muchos de los trabajos que encomendaba. Así que preferí seguir solo como loco malo 🙂

Cambié doce ventanas entre el casco y el pilot por nuevas con marco de acero inoxidable que fabriqué personalmente y les puse vidrios laminados en lugar de acrílicos. Reemplacé el tambucho de la dinette, coloqué un arco de radar nuevo con más paneles solares (llevamos la capacidad a 900watts totales) se actualizó la electrónica, agregamos un AIS y más Plotters con GPS.

Se desarmó casi todo el interior y se arenó e imprimió todo con Epoxi Primer Hempadur QUATRO de Hempel, lo mismo con toda la cubierta y el casco, luego pinté todo con Hempatex de Hempel, también.

Se remplazaron los 18 ánodos de dos kilos cada uno soldándolos al casco para que mejoren su función. Parches en diferentes partes donde la corrosión era mayor, fabriqué nuevos codos de entrada para los cables del mástil así no ingresaba más agua con la lluvia.Y la lista seguiría para dos notas más, jejejeje

Hoy, luego de más de mil millas navegadas desde que volvimos al agua estoy realmente contento con los resultados, este fue el primer invierno de restauración de los tres que tengo planeados, el año que viene los trabajos siguen con algunas modificaciones interiores y mejoramiento de lo hecho este año.

Que llueva fuerte o pasar por una tormenta y tener todo el interior del barco seco es una cosa que no tiene precio y el orgullo se agranda al ver que el sacrificio realizado da sus frutos. Ver las sentinas secas no tiene palabras 🙂

Empezamos los viajes con la gente de Colón, Entre Ríos, eran ocho navegantes invitados por Hugo Ugartemendia y entre ellos vino Juan Doning que fue un regalo del cielo. Juan me había ofrecido venir una semana antes para dar una mano y yo, de desconfiado en sus capacidades le agradecí la ayuda pero le dije que no gracias.

Igualmente vino en moto dos días antes y resultó ser un genio para cualquier trabajo (de haber sabido) así que gracias a su ayuda pudimos casi terminar todos los detalles de último momento.

Igualmente no llegamos a todo lo que tenía que armar y todavía sigo ordenando y terminando cosas a bordo.

Luego de una buena compra de comida en Sao Lourenzo y repostar cuatrocientos litros de diesel zarpamos rumbo a Rio Grande do Sul. Una tranquila navegacin por la Laguna dos Patos, al salir del río tuvimos un problema con el cable de la quilla que decidió cortarse mientras bajaba la quilla que pesa cinco toneladas. Nos dio un buen susto y a mí me dejo una linda cicatriz de recuerdo por el chicotazo del cable y un respeto más que mayúsculo a partir de ese momento y cada vez que tengo que operar la quilla me tomo todas las precauciones necesarias, como dice el dicho “quien se quema con leche ve una vaca y llora” 🙂 Otra cosa a modificar y mejorar para mi lista interminable…

Con 4,05 mts de calado en la Laguna dos Patos nos transformamos en buque de carga, maniobrando por el medio del canal siempre. Logramos llegar a un metro del muelle del Museo donde nos dio la bienvenida Lauro Barcellos, su director.

A la mañana siguiente reparamos el cable, subimos la quilla hicimos los trámites migratorios, aduaneros en capitanería dos portos y a media tarde con una linda marea bajante abandonamos Rio Grande con destino a Uruguay.

Salimos como tren del puerto, entre la marea bajante y el buen viento NE hacíamos 11kts y en unas horas ya estábamos en mar abierto.

Tuvimos una buena navegación, con excelente comida gracias al Chef Diego que nos malcriaba con delicias culinarias, un pequeño SE que duro menos de seis horas y 40 más tarde estábamos llegando al mediodía a Punta del Este.

Seguimos la costosa burocracia de Punta del Este, es el único puerto en todo Uruguay donde migraciones te cobra por entrar o salir. Pero bue la ciudad es linda, el clima perfecto y los chicos aprovecharon para pasear un poco.

Al día siguiente zarpamos rumbo a Montevideo y antes de virar la cardinal norte y enfilar para Punta Ballenas, mientras izábamos mayor se tapó el prefiltro de gasoil apagando el motor. Rápidamente abrimos yankee y ni bien viramos la cardinal filamos escotas con el NE de 15kts que soplaba y el barco comenzó una de las piernas más lindas que he navegado con él hasta ahora, gracias a la cercanía a la costa no teníamos casi ola y con mayor a tope, yankee y trinqueta abiertas que generan un lindo aparente al acelerarse el viento entre ellas comenzamos a navegar entre 9 y 11 kts sobre el fondo, liberamos el timón interno y todos disfrutaron llevando la caña sentados en los bancos de plaza, día espectacular, así 8 hs más tarde entrábamos en el puerto de Buceo todos con una amplia sonrisa en el rostro jejejeje.

Diez minutos para cambiar el prefiltro y otros cinco para purgar el sistema y teníamos motor nuevamente. En Buceo me despedí de la tripulación que la pasó muy bien y algunos ya están pensando en volver a navegar futuras piernas.

— Continuará —

 

¿Qué decir sobre la familia Vernetti de Sao Lourenzo do Sul en la Laguno dos Patos estado de Rio Grande do Sul en Brasil?

Esta familia, con más de ciento veinte años dedicándose a la construcción de embarcaciones de todo tipo desde botes de cinco a seis metros a escunas de más de quince metros de eslora, pesqueros para la costa sur de Brasil, etc. Una familia con un corazón más grande que su astillero, gente honrada y trabajadora que vive de y para los barcos de madera.

No se va a encontrar un plano en ninguna parte, todo está en la cabeza de Divino Vernetti padre e Filho que con maestría y una experiencia que se ve en cada movimiento van dándole forma a las embarcaciones solicitadas.

Ver cómo doblan y retuercen tablas de casi dos pulgadas y media con vapor y fuego es impresionante y uno no hace más que admirar el trabajo de esta gente.

Todos los días arrancan al alba y trabajan hasta bien entrada la tardecita, siempre el fueguito listo para marchar un shurrazco (asadito nuestro) el cimarrao (mate) a mano y siempre ofrecido a quien llega, la heladera siempre con exceso de birras frías para los días calurosos.

¿Qué más se puede pedir para poder trabajar tranquilo, uno corta fierro, amola, arena, pinta con el compresor y hace un caos alrededor del barco y siempre una sonrisa y una mano lista para ayudar en lo necesario, un sueño ¡NO! Es el astillero Ancoradouro en San Francisco do Sur.

Cuarenta minutos de bus a Pelotas donde se puede comprar todo el Inox o Acero necesario o ir a Irmaos Jouglar por esa herramienta necesaria.

Cinco supermercados y varias casas de repuestos, lindísimas playas en la costa da Lagoa, buenos restaurantes, Sao Lourenzo fue toda una sorpresa, conocida gracias al dato de Ricardo y Marga nuestros amigos del TAO.

Un millón de gracias a toda la familia Vernetti por adoptarnos junto con Florencia como parte de la Familia y hacernos sentir como en casa, sin duda que volveremos los próximos años por este paraíso náutico.

barcos@barcosmagazine.com

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