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EDICIÓN IMPRESA – STERN DRIVE (Parte 1)

El sistema de transmisión STERN DRIVE, cola en Z, o dentro fuera de borda, tiene más de ciento treinta años. Su ya larga historia ha ido evolucionando hasta llegar a la perfección de los sistemas actuales, con la sofisticación del trimado o tilt, del Duoprop, etc… Sin embargo, los pioneros, allá por el 1892, no estaban tan alejados del rumbo acertado.

En un momento de la historia donde los motores dentro fuera parecen desaparecer eclipsados por los fuera de borda, merece la pena conocer sus orígenes y recordar que nunca perderán vigencia; sólo es cuestión de tiempo para su evolución y regreso. Todo vuelve, decía un gran amigo.
Para propulsar una embarcación, parece a primera vista un contrasentido utilizar un sistema como el del STERN DRIVE, ya que resolver la transmisión mediante el uso de dos ángulos rectos no parece tener sentido alguno, desde el punto de vista de la ingeniería.

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Sin embargo, si nos remontamos incluso a los inicios de los motores de gasolina marinizados, encontramos algunos intentos más o menos válidos de introducir este sistema.
Las cualidades del STERN DRIVE están sobradamente probadas en los millones de embarcaciones de pequeño y mediano porte.
En el inicio de su desarrollo tecnológico, las diferencias reales entre fuerabordas y motores con STERN DRIVE quedaban bastante desdibujadas y lo más seguro es que los primeros que pudieron ser considerados como de transmisión STERN DRIVE quedaron confundidos dentro del concepto ¨Fueraborda», ya que se trataba de un bloque impulsor añadido al casco, como un fueraborda, y no integrado al mismo, como los más modernos STERN DRIVE.


En sus inicios, la única diferencia entre un puro fueraborda y un primitivo STERN DRIVE era que en éste, el bloque motor se encontraba instalado horizontalmente mientras que la transmisión se efectuaba por medio de dos ángulos rectos.
Además, se comenzaron a utilizar motores de cuatro tiempos en sustitución de los de dos tiempos, habitualmente, (y aún, usados pero en franca retirada) para los fuerabordas.
En casi todos los aspectos, la primera unidad de STERN DRIVE, bautizada con el nombre de ¨MOTOGODILLE¨ (Godille es el nombre francés que se le da al remo único por popa), mantenía una gran similitud con los más modernos sistemas, aunque tenía la peculiaridad de ser portátil y de que todo el conjunto, incluso el motor, se movía para dirigir el rumbo de la embarcación.
Este STERN DRIVE pionero fue creado y construido por ALFRED SEGUIN en el año 1982 probándose, por primera vez, en aguas del Lago Leman, Suiza. Su motor de un cilindro, montado horizontalmente, era de cuatro tiempos, simplificándose con ello la lubricación y la refrigeración.

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El MOTOGODILLE no pasó de ser un prototipo, sin llegar a ser nunca producido en serie por lo cual el título de primer STERN DRIVE fue reclamado por un producto francés desarrollado siete años más tarde que el MOTOGODILLE y que, bajo el nombre de LAUTONAUDILLE, que fuera producido por la Societé de Propulseur Universel Amovobile de Neully, localidad cercana a París.
Situados en el año 1898, esta unidad era muy similar en algunos aspectos al pionero MOTOGODILLE, especialmente en que la transmisión pasaba aún por encima de la borda, en vez de hacerlo a través del espejo de popa, estando el motor instalado a nivel de cubierta.
En los catálogos de la época se anuncia como motor portátil. El modelo menor de la gama era un 1.3¬/4 HP. de cilindro único, que precisaba alcohol o petróleo para su funcionamiento. El mayor, en cambio, contaba con cuatro cilindros e iba montado sobre un marco de acero.
En todos los modelos, la transmisión se realizaba a través de una junta universal situada en un punto basculante (actuales crucetas) que permitía subir y bajar la hélice, tal como vemos en las más modernas unidades.
Esta maniobra de control de la cola se efectuaba con la ayuda de una gran palanca que sobresalía por la parte posterior del motor. Desde la junta universal, la transmisión llegaba hasta la cabeza del eje vertical donde, a través de un piñón, variaba la dirección hasta alcanzar la posición de la hélice horizontal situada en el extremo inferior.
La cola giraba en todo su conjunto para permitir dirigir el rumbo, lo que se hacía mediante un cable sin fin que iba desde el volante al cabezal de la cola. La dirección de la embarcación venía dada por la variación del ángulo de la hélice, tal como sucede en las unidades actuales y de hecho, su avanzado sistema contaba ya con muchas de las características que podemos encontrar en lo más moderno en cuanto a STERN DRIVE.


Estos primeros STERN DRIVE, desaparecieron pronto del panorama náutico, sobre todo desde el momento en que los fuerabordas en pleno desarrollo, lograron alcanzar las potencias que el mercado requería para propulsar embarcaciones de una cierta eslora.
El LAUTONAUTILE siguió en producción durante años para luego desaparecer. Hubo entonces que esperar hasta 1928 para que surgiese un nuevo sistema, el creado por Joseph Van Blerck. Pocos detalles se conocen de este diseño en concreto pero sí sabemos que se mantuvo en producción durante cinco años llegándose a vender la friolera de dos mil unidades.
JOHNSON MOTORS, que para entonces se había convertido en uno de los fabricantes de motores fuerabordas más importantes de U.S.A., lanzó un STERN DRIVE en 1930, muy similar ya a los actuales. Las piezas más importantes eran de aluminio y se había pensado en simplificar la maniobra de izado de cola aunque, en ese caso, la transmisión quedaba desconectada. Este STERN DRIVE de Johnson fue diseñado para ir acoplado únicamente a motores de poca potencia lo cual, junto a la coincidencia de su aparición con la difícil era de la depresión que no daba opción al ocio, hizo que tuviera una vida muy efímera desapareciendo pronto del mercado.


Casi simultáneamente un nuevo invento hizo su aparición, el STERN DRIVE tipo ¨rodilla¨ ideado y construido por Red Wing en Minesota. Esta unidad utilizaba un motor de gasolina de cuatro cilindros acoplado a una transmisión cuyo eje atravesaba el espejo de popa donde se encontraba incorporada una junta pivotante. Tras formar un ángulo llano, el eje llegaba hasta la hélice sin sufrir cambio alguno de dirección. Con ello, la hélice trabajaba en un ángulo bastante ineficaz, lo que obligaba a instalar un timón adicional en forma de marco situado tras la hélice, para poder gobernar.
También este sistema tan curioso fue víctima de la atroz época de la depresión. Al salir el mundo entero de tan fatídica situación, Johnson se encontraba con graves dificultades financieras, viéndose obligada a vender a OMC que, con la II Guerra Mundial en puertas, pensaba más en consolidar su posición en el mercado de los fuerabordas que en liarse en el lanzamiento de nuevos inventos.
Después de la guerra, el mercado de la navegación deportiva tuvo un súbito y rápido desarrollo en los Estados Unidos; debido a la gran demanda, las empresas no tenían incentivo alguno para invertir en investigación e innovación, teniendo que esperar hasta que el mercado se asentase y el cliente cobrase madurez solicitando, día a día, mayor calidad y fiabilidad, para ver como los fabricantes se lanzan a estudiar nuevas opciones.

Continúa en la próxima edición…

Texto: Gustavo Revel
Fuente: DP Editions / Investigaciones Personales

barcos@barcosmagazine.com

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