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Cianobacterias

A mediados de diciembre, la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) y la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) informaron que las costas del río Paraná en la provincia de Misiones están cubiertas de floraciones de organismos microscópicos potencialmente tóxicos que podrían ocasionar alergias y conjuntivitis, entre otras afecciones.

Esto es debido a la “detección y análisis de altos registros de cianobacterias provenientes de la alta cuenca de Brasil y Paraguay en las aguas de la costanera de Posadas”. Esta situación, lejos de aplacarse, podría perdurar todo el verano dadas las condiciones climáticas.

También fueron observadas en distintos arroyos afluentes del Paraná e inclusive en el río Uruguay. Según dijo Norma Meichtry, científica investigadora del FCEQyN y líder de la investigación, se visualizan como manchas verdes en la superficie del agua. “Son potencialmente tóxicas” para las personas, en especial los niños, la población de mayor riesgo.

La especialista explicó que “son un componente habitual de fitoplancton de los ambientes acuáticos. Son los productores primarios, como las plantas lo son en la tie-

rra, éstas lo son en el agua. Este es el primer eslabón en las cadenas alimentarias y entre ellas se encuentran las cianobacterias”.

Puntualmente, las cianobacterias son un grupo de organismos que tiene la capacidad de liberar toxinas y cuando están en cantidades mayores a 10.000 o 20.000 células por mililitro suponen un riesgo para la salud en caso de ingesta. La floración de estos organismos se vio favorecida por las condiciones climáticas. “Al haber un caudal bastante bajo y escasez de lluvias, se crean las condiciones propicias para que este grupo de organismos se desarrolle en forma más importante”, explicó Meichtry.

En el trabajo científico, Meichtry y su equipo compartieron algunas recomendaciones. La principal, claro, es evitar el contacto directo con el agua en caso de tener un tono verdoso. “Si se meten deben ducharse inmediatamente y no sumergir toda la cabeza”, aconsejó. “Lo que la población tiene que aprender es a conocer estos eventos y a tomar las medidas necesarias para su cuidado personal porque no hay otra cosa que hacer más que monitorear y controlar la cantidad de orga-

nismos que hay en el río”, aseguró la experta.

La exposición a estos organismos puede provocar desde reacciones alérgicas en la piel hasta nauseas, vómitos y cefalea. Entre las posibles consecuencias también figura la conjuntivitis. Y si uno ingiere agua con cianobacterias por determinado tiempo, está consumiendo toxinas que son perjudiciales para la salud en general, promotoras de cáncer hepático las que tienen microcistinas.

“En general a estos organismo les gustan las temperaturas del agua bastante elevadas, entre 23 y 24º, son las más favorable para ellos. Y otra causa es que haya nutrientes, nitrógeno y fósforo, y la gran bajante del río Paraná, la escasez de lluvias, este creo que es el motivo más importante. Las veces que hemos tenido floraciones grandes han sido en períodos de sequía y bajante del río”, amplió Meichtry al diario El Territorio y aseguró que “se pueden quedar todo el verano, ya que hay mucha densidad todavía en el río”.

La investigadora anticipó que este problema puede perdurar y empeorar, ya que no hay forma de eliminarlas, sobre todo en un río tan amplio como el Paraná. En Misiones, la presencia de estos organismos fue detectada desde la zona de Puerto Libertad hasta Posadas, así como en la vecina provincia de Corrientes, según marcó el monitoreo de la calidad del agua en el embalse de Yacyretá.

Sergio Federovisky, biólogo y actual viceministro de Ambiente de la Nación, explicó a Infobae: “Nosotros desde el Ministerio, a partir de la aparición de este fenómeno principalmente en la cuenca del Plata, no solo en Misiones, sino también en lugares como Puerto Madero y Tigre, pusimos una mesa de trabajo con municipios y otros organismos como proveedores de aguas co-

rrientes como Aysa para tener una política única sobre esta cuestión grave que puede que se se acentúe en el verano”.

“Ésta es la primera vez que el Estado asume responsabilidad de estas características en un tema que tiene dos vertientes muy complejas. La primera es la provisión de agua corriente y garantizar que esté por debajo de los niveles de toxinas y garantizar eso es estar en contacto como estamos con las empresas proveedoras de aguas potables para que confirmen que tienen la tecnología para afrontar el problema”.

“La segunda es que implementamos con el Conicet y el Ministerio de Salud un ‘ciano semáforo’, que es para que todos los municipios estén informados en tiempo real de la situación de la presencia o no de cianobacterias en su zona. En el verano indudablemente la gente tiende a usar ríos como elementos de esparcimiento. Por eso necesitamos estar en contacto con todos los municipios ribereños para establecer un protocolo para que indique en qué circunstancias o no se puede autorizar baño, pesca e ingesta”.

“Por último, el gran desafío que impone la floración cada vez mayor de cianobacterias acentuada por el cambio climático es disminuir los niveles de contaminación orgánica de los ríos. La bacteria crece y se alimenta a partir de esta contaminación orgánica que proviene de los afluentes cloacales, descargas de pesticidas… Y éste es el alimento. Cuanto menos alimento, menos contaminación, la presencia de cianobacterias disminuye”.

Fuente: NUESTROMAR

barcos@barcosmagazine.com

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