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Una feria de vanidades que enciende la Marina da Gloria

Por Andrea Centeno Bellos, lujosos, gigantes. Tres adjetivos que sirven para definir a las embarcaciones principales que se llevaron las miradas y la admiración de los miles y miles que participaron de edición número 22º del

Por Andrea Centeno

Bellos, lujosos, gigantes. Tres adjetivos que sirven para definir a las embarcaciones principales que se llevaron las miradas y la admiración de los miles y miles que participaron de edición número 22º del Rio Boat Show, la mayor muestra náutica de América Latina, realizada sobre un escenario tan maravilloso como la ciudad anfitriona, la Marina da Gloria, en la bahía de Guanabara, una postal ineludible de Rio de Janeiro.

Esta vez, el gran admirado fue el yate Azimut Grande 30 Metri, literalmente enorme: 30 metros de eslora por siete metros de manga, en los que se distribuyen tres cabinas y entre ellas cinco suites, una cocina super amplia que apenas complementa a un gran espacio gourmet y a una parrilla (sí, de esas que se necesitan para un buen asado), una sala de estar y otra sala para sentarse a cenar, un bar y espacio para acomodarse a disfrutar del paisaje al aire libre. 

Eso por fuera, porque adentro también hay detalles para deleitarse, como los asientos de cuero italiano, sedas, mármol y maderas como caoba de Venecia y roble en tonos de grises, que se destacan gracias a luces estratégicamente ubicadas (en los escalones, por ejemplo) y sobre los vidrios dobles. 

En total, el yate tiene 350 metros cuadrados y pesa más de 110 toneladas en sus tres pisos, totalmente montados en la única sede que Azimut tiene fuera de Italia: es en Itajaí, ciudad ubicada en el estado de Santa Catarina, tan conocido y querido por los argentinos que pasan semanas de vacaciones en Florianópolis, Camboriú, Bombas o Bombinhas.

Gran estrella de la edición 2019 del Rio Boat Show, el Azimut Grande 30 Metri es en sí mismo toda una conjunción de lujo y extravagancias en un diseño firmado por el premiado arquitecto italiano Achille Salvagni. Todo por un valor, el yate completo, de 12 millones de dólares.

Hasta aquí, ese fue el valor más alto anunciado en la muestra. Como contraposición, el más bajo fue de 15 mil dólares, aunque hacía alusión a estilosas tablas de stand up y a algún modelo más básico de jet ski y vehículos por el estilo.

Ya las embarcaciones más accesibles partían generalmente desde un promedio de 70 mil dólares. “No es el barco de 30 millones de reales (U$S7,8 millones) el más vendido. Hay tablas de stand up paddle, jet skis y barcos que comienzan por 60 mil reales (U$S15.790 dólares), 300 mil reales (U$S79 mil)”, justamente destacó Ernani Paciornik, el idealizador y presidente de Boat Show.

Más allá de esas cifras, la realidad es que uno de las embarcaciones más vendidas en Brasil tras la muestra suele ser un velero del astillero francés Jeanneau Yachts, con valores de alrededor del millón de dólares. Y esta vez, en la 22º edición del Boat Show se mostró en Rio de Janeiro su modelo 64, cuya particularidad es la preocupación com la sustentabilidad del medio ambiente. 

Por ejemplo, en la version estándar del 64, la más aplaudida en la Marina da Gloria, su principal fuente de propulsión es el viento, es decir la energía limpísima, aunque lleva también un motor con diesel capaz de consumir el mínimo de combustible, lo que garantiza bajas cantidades de residuos contaminadores. Por si esto fuera poco, sus fabricantes incluyeron cada uno de sus baños una caja de resíduos individuales, capaces de almacenar y luego desechar de ma-

nera planificada. A la vez, el material con el que está construído el velero es casi libre de materiales causantes de polución y responde a las normas ecológicas más estrictas, según Jeanneau Yachts. Un poco arriba del millón, esta versión fue valuado en 5 millones de reales (U$S1.316.000). Y fue una de las piezas más admiradas.

Por primera vez en el Boat Show, la lancha Triton 460 Fly también se llevó las miradas de la mayoría. Hecha también en Brasil, la Triton 460 Fly posee 14 metros de eslora y fue anunciada como una embarcación ideal para quien quiere lanzarse a las aguas en familia. “Es una lancha de medio a gran porte, bastante apropiada para quien pretende navegar con la familia o con amigos”, estimó Allan Cechelero, director de la marca fundada en 1993 y enclavada en Curitiba donde se producen 16 modelos de embarcaciones. 

Según el director, una de las cualidades más sobresalientes de la Triton 460 Fly, que acepta dos motores, es su dimensión, que es “un tamaño que agrada al público por el aprovechamiento de los espacios internos y externos, pensados para el ocio y para pasar la noche, dormir en las cabinas”. Hay dos camarotes y uno de ellos tiene una cama matrimonial queen size y sillones. El crucero tiene una capacidad para que cuatro tri-

pulantes duerman pero tiene espacio para 14 pasajeros en total.

Además de ese modelo que debutó en el Boat Show, el astillero de Curitiba presentó otros dos modelos más pequeños: las lanchas Triton 370 HT, con capacidad para 12 personas, y Triton 300 Sport, para hasta 10 personas, muy elogiada en la muestra. Todas ellas con precios más allá de los 200 mil dólares.

En los ocho días que duró el salón,  la palabra Argentina estuvo más que presente y no solamente por los participantes oriundos de nuestro país, sino también porque ese fue el nombre que lleva el hotel oficial de la exposición: Hotel Argentina, en la playa carioca Flamengo, vecino de la Marina da Gloria.

En esos ocho días, según los primeros números divulgados al cierre de esta edición por parte de los organizadores, pasaron por la edición 22º del Boat Show de Rio de Janeiro más de 60 embarcaciones que permanecie-

ron en las aguas de la bahía de Guanabara más una cantidad similar que se mostró bajo techo, se exhibieron propuestas de un centenar de marcas vinculadas de una u otra manera a la náutica, se superaron las 33.500 visitas y se movieron casi 60 millones de dólares en negocios. Toda una gran feria de vanidades que atrae tanto a brasileños como a extranjeros de todo el planeta.

Incluso, hubo puertas adentro hasta el bautizado Salón de los Deseos, donde los productos de mayor lujo y a veces de valor monetario hacen soñar al público, como automóviles expuestos como si fueran joyas.

Pero el desfile más deslumbrante estuvo a cargo de las propias protagonistas, las embarcaciones, que el domingo por la noche cerraron la gala de la muestra al pasearse por las aguas de una de las bahías más magníficas del mundo. Justamente, este desfile de embarcaciones solamente sucede en dos lugares del mundo dentro del Boat Show: Cannes, en la Costa Azul de Francia, y Rio de Janeiro, en la carioca costa de Brasil, donde cada año, durante una semana la náutica es esplendor y vanidades en la Marina da Gloria.

arte@barcosmagazine.com

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