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Los viajes de Francis Drake

QUINTA PARTE Por Guillermo Rodriduez Las incursiones de saqueo de Francis Drake en el Caribe convirtieron al marino en el corsario inglés más famoso de su tiempo. Así, en 1577 Drake decidió retomar el proyecto del almirante

QUINTA PARTE

Por Guillermo Rodriduez

Las incursiones de saqueo de Francis Drake en el Caribe convirtieron al marino en el corsario inglés más famoso de su tiempo. Así, en 1577 Drake decidió retomar el proyecto del almirante Richard Grenville de atacar la flota de Indias española –con su cargamento de oro y plata del Nuevo Mundo– en el océano Pacífico y propuso a la reina Isabel I organizar una escuadra para asaltar barcos y puertos españoles a lo largo de la costa occidental de América del Sur. La soberana aprobó la iniciativa con la condición de que el plan se preparara en secreto. Sólo quedaba un obstáculo por sortear: el cruce del estrecho de Magallanes. A mediados del siglo XVI esa vía marítima era el único paso conocido entre el Atlántico y el Pacífico. De difícil navegación debido a la intensidad de los vientos y las corrientes, sólo dos armadas hispánicas habían logrado atravesarlo desde que Fernando de Magallanes lo hiciera por primera vez en 1520. Drake se proponía ser el primer inglés en traspasarlo.

Con su propio dinero más el aporte de sus patrocinadores –la mayoría de ellos, personas vinculadas a la Marina pero también la monarca–  Drake comenzó a organizar la flotilla. Ya tenía el buque insignia: el “Pelican”, un galeón de 150 toneladas armado con veintidós cañones que el pirata había mandado construir el año anterior. Luego incorporó el “Elizabeth” de 80 toneladas, el “Swan” de 50 toneladas, el “Marigold” de 30 toneladas y la pinaza “Benedict” de 15 toneladas. Otras cuatro pinazas desensambladas viajarían a bordo, listas para ser montadas. En total, unos ciento sesenta tripulantes estaban bajo las órdenes de Drake. Asimismo, su hermano Thomas y su primo John participaban de la misión. Además de la marinería, había carpinteros, un herrero, un botánico, un capellán y varios músicos para entretener al comandante. Una docena de miembros de la nobleza integraban la expedición: algunos como inversores, otros en busca de aventuras.

Como no era posible ocultar la preparación en el puerto de Plymouth de una escuadra para un largo viaje y al tanto de la presencia de espías españoles en Inglaterra, se informó que se trataba de una travesía comercial hacia Alejandría y Constantinopla. Incluso el armador John Hawkins confeccionó un conocimiento de embarque apócrifo que detallaba la carga transportada: palo brasil, estaño, plomo, tela y acero. Más importante es el hecho que a la tripulación reclutada –con excepción de la oficialidad– se les habló de un itinerario por el mar Mediterráneo. Mientras tanto, los marineros estibaban los suministros para un año y medio, con especial atención en el armamento. Cuando todo estuvo listo, la mayoría de los hombres embarcados se preparaba para un viaje de rutina. El 15 de noviembre de 1577 Drake zarpó de Plymouth pero el mal tiempo lo obligó a regresar al puerto. Al final, la expedición partió el 13 de diciembre.

Para el día de Navidad la flota navegaba frente al litoral atlántico de África del Norte y toda la marinería se había dado cuenta que el Mediterráneo no era el destino de la travesía. Sin embargo, la tripulación no protestó. Drake puso rumbo hacia las islas de Cabo Verde –una posesión de Portugal– para aprovisionarse de alimentos frescos, el único recurso contra el escorbuto. En el trayecto atacó media docena de navíos españoles y portugueses, y se apropió de uno de ellos al que denominó “Christopher”. Al llegar a Cabo Verde se apoderó del barco lusitano “Santa Maria” (al que llamó “Mary”) y se quedó con su piloto portugués, Nuno da Silva. Da Silva era un timonel con experiencia en las rutas entre Europa y América del Sur que además tenía varias cartas náuticas de la costa oriental sudamericana.

Lo que siguió fue el cruce del océano y sesenta días sin ver tierra firme. Durante esos dos meses ocurrió el enfrentamiento entre Francis Drake y Thomas Doughty, uno de los nobles del pasaje. Drake había designado a Doughty capitán del “Mary”. Hubo algunas acusaciones cruzadas de robo de piezas del botín del “Santa Maria”; también se presentaron quejas de un trato preferencial de Doughty hacia los aristócratas a bordo. Drake resolvió la controversia trasladando al hidalgo al “Pelican” mientras que él mismo permaneció en el “Mary”. En su nuevo destino, Doughty intentó organizar un motín. Drake ordenó que Doughty fuera apresado. Esa era la situación cuando a comienzos de abril de 1578 la escuadrilla alcanzó la costa de Brasil. Drake decidió abandonar el “Swan” y el “Christopher”, y a fines de junio los cuatro buques restantes fondearon en la bahía de San Julián (donde en su momento Magallanes pasó el invierno), en la actual provincia de Santa Cruz.

Una tormenta había dejado al “Mary” en muy malas condiciones por lo que Drake resolvió que continuaría con el “Pelican”, el “Elizabeth” y el “Marigold”. Por otra parte, antes de intentar el cruce del estrecho, el corsario debía solucionar el caso de Thomas Doughty. Drake formó un jurado y acusó al noble de sublevación. El juicio –de dudosa legitimidad—tuvo lugar y Doughty fue condenado a morir decapitado. Doughty fue ejecutado a principios de julio. A esa altura del año, Drake debía esperar seis semanas antes de continuar hacia el Sur. El 20 de agosto la flota arribó a la boca oriental del estrecho. Se realizó un servicio religioso y el pirata rebautizó al “Pelican” como “Golden Hind” como homenaje a uno de sus patrocinadores cuyo blasón tenía una cierva dorada.

Dos días después, con buen tiempo, las tres naves ingresaron al canal. El viento se mantuvo favorable y moderado. En algunos tramos Drake se encontró con bancos y rocas; en otros el paso era tan profundo que era imposible echar el ancla. Por la mitad del trayecto el pasaje se desvía en dirección Noroeste y las embarcaciones deben zigzaguear a través de un laberinto de islas con pocas ensenadas aptas para fondear. Con todo, la escuadra pudo recorrer los 560 kilómetros de longitud del estrecho en sólo dieciséis días, una distancia que a Magallanes le tomó treinta y siete días de navegación. El 6 de septiembre Francis Drake se adentró en las aguas del océano Pacífico.

(Continuará).

arte@barcosmagazine.com

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