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Charla en Colón

Por: Ezequiel Sunblad Mientras seguíamos con la reparación invernal en tierra y como la lluvia no aflojaba, me tomé un fin de semana de descanso, bueno, si pasarse dos días y medio arriba de un colectivo

Por: Ezequiel Sunblad

Mientras seguíamos con la reparación invernal en tierra y como la lluvia no aflojaba, me tomé un fin de semana de descanso, bueno, si pasarse dos días y medio arriba de un colectivo pueda llamarle descanso 😉

Mientras coordinamos la clínica de Rio Grande do Sul a Montevideo en noviembre, a Hugo Ugatermendia se le ocurrió invitarme a dar una charla en el Club Náutico Colón de Entre Ríos sobre el viaje que realizamos en familia con el velero YPAKE.

Es la primera vez que doy una charla solo sin la familia, con Florencia cuidando a sus padres, Pilar ayudando a Flor ;-), Josefina estudiando en Italia y Santiago viviendo con Cata en el Ypake, me quede solo en esta, la próxima iré acompañado.

Así que un viernes por la noche me subí a un colectivo en Sao Lourenzo do Sul y comenzó el periplo terrestre,  cuatro conexiones y veinticuatro horas más tarde me dejaban en la bonita ciudad de Colón, mi primera (pero no última) visita a este balneario a la vera del Río Uruguay.

Hugo me acogió en su casa y ya tenía un asado organizado al que acudieron varios amigos y el padre de él. En buena compañía y regando la carne con excelentes tintos, la tertulia se extendió hasta las tres de la mañana.

A la matina siguiente levantarnos a las nueve se hizo muy duro, entre el cansancio del viaje sumado a las altas horas, costó salir de la cama, pero teníamos que dar la charla a las 10:30 am en el Hotel Costaneras de Colón.

Sin más que unos mates partimos a organizar todo, el hotel nos prestó el salón de conferencias en el cuarto piso y ya estaba todo listo incluso café y bebidas con masas para los participantes de la charla. Conectamos el proyector y regulamos micrófono y al horario convenido comenzamos. Acudieron treinta y cinco participantes que la pasaron bien y fue una linda charla en la que todos interactuaron.

Las preguntas de siempre, cómo hicieron para irse, de qué vivían, cómo hicieron con los chicos en el colegio, el perro y la gata se adaptaban a vivir a bordo. El barco, las tormentas, los trámites burocráticos, la experiencia de conocer otras culturas, se tocó un poco de todo y sin darnos cuenta las horas pasaban.

Terminamos a la una y media, las tres horas se extendieron con la mayoría de los participantes cuando nos fuimos a almorzar todos juntos. Luego de una buena milanesa, a Horacio se le ocurrió irnos a navegar aprovechado el día espectacular que teníamos. Por lo que partimos al Club Náutico Colón donde abordamos en el velero de Hugo y salimos a remontar el Río Uruguay, aprovechando una brisa del noreste que soplaba a sus buenos quince nuditos; luego de dos horas pegamos la vuelta y como el viento roló al sudeste, aumentado un poco la intensidad tomamos un rizo y cerramos la mitad del genoa para regresar en unos bordes entretenidos.

Terminamos cerca de las ocho y media en el club, despidiéndome de los participantes, fuimos a descansar un rato ya que a media noche salía de nuevo en bus a San Lourenzo repitiendo el viaje, esta vez con una escala más ya que como no había bus directo a Pelotas tuve que cambiar en Bage agregándole una escala más al regreso 🙁

Colón era un importante puerto en el Río Uruguay con bastante movimiento de productos y personas hacia Buenos Aires a principios del siglo veinte; con la apertura del puente Zárate Brazo Largo fue perdiendo tráfico a favor de la vía terrestre, hoy es un centro turístico y con producción agrícola ganadera en sus alrededores.

La verdad es que me llamó la atención la vida de la ciudad, esperaba encontrarme con un pueblo más chico y con menos vida que la que hay, tiene una costanera lindísima y unas playas espectaculares, buenos restaurantes y mejores hoteles, mucha construcción nueva y bastante movimiento en la calle que me sorprendieron gratamente.

Un lugar super recomendable para visitar y si van en velero la remontada vale la pena. Recibirán una bienvenida como sólo en el interior te saben brindar. Espero, algún día llegar con el velero y familia a visitarlos nuevamente.

Tengo que agradecer a toda la comisión directiva del Club Náutico Colón de Entre Ríos y al hotel Costaneras de Colón por su colaboración en esta charla y la excelente atención con la que me recibieron, un millón de gracias!

Ya de vuelta al barco seguimos preparando todo para el largo verano que nos espera, la clínica de bajada a Uruguay está llena y todavía quedan lugares para navegar con nosotros por el sur.

Buenos vientos y agua bajo la quilla.

A seguir navegando.

Los esperamos a bordo.

arte@barcosmagazine.com

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